Filosofía de la Educación Latinoamericana

1278555899530-oro.jpg

Filosofía de la Educación Latinoamericana1


 Por Mario Magallón Anaya

1288663811384-magall_n.jpgInvestigador Titular “B” de Tiempo Completo Definitivo del CIALC-UNAM, y profesor de asignatura del Colegio de Filosofía y del Colegio de Estudios Latinoamericanos.

E-mail: mariom@servidor.unam.mx


Artículos del mismo autor:


I. De la Filosofía en general a la Filosofía de la Educación

El título de este trabajo nos obliga a cuestionamos si ¿es posible una filosofía de la educación en América Latina? ¿Desde qué supuestos teóricos se puede plantear? Las interrogantes a partir de la perspectiva que deseamos proponer requieren ir más allá de las viejas concepciones de la filosofía tradicional para encarnar en una definición filosófica que transgreda lo establecido (como es la búsqueda de verdades absolutas, el estudio exclusivo del Ser, lo óntico y lo ontológico), la universalidad de un saber para abrirnos a un espacio de reflexión que considere en sentido amplio la posibilidad de apertura a otras formas, como es la consideración de la filosofía como sistema cultural. En el supuesto de que a la filosofía no se la reduzca a la construcción exclusiva de lo conceptual y objetivo, para relacionarla con las concepciones del mundo, el modo en que los hombres establecen sus relaciones de producción y de existencia. En el entendido de que existencia se concibe como "concepción de la vida", o en términos ilustrados, de la Weltanschauung. Es decir, una concepción del mundo que se constituya como la expresión de las múltiples manifestaciones que conforman el quehacer humano (cultura, religión, política, poesía, literatura, tradiciones históricas, etcétera). Una filosofía que incorpora como parte fundamental de su reflexión lo histórico.

     América Latina aparece en la historia occidental como el patrimonio que el Supremo Creador había prometido a los europeos. Es, desde una visión, el lugar edénico, la posibilidad de realizar lo no realizado en la vieja casa, tierra de promisión, de utopía, donde los sueños van a adquirir un valor de objetividad inusitado. América y su historia no se entienden separados, el ser de América le da un carácter entitativo, de especificidad y diferencia. Por lo tanto, América no puede confundirse con otra región de la orbe, pero sólo puede explicarse desde su historia.

     Empero, América más allá de cualquier idealización, es en sí misma, el producto de la explotación y la rapiña. Es la implantación de un sistema económico social y político que se yuxtapone para negar la historia, la cultura de los pueblos conquistados.

     Ni el nombre mismo de este continente nació de la iniciativa de los naturales, obviamente no podía serlo, pero gracias a los conquistadores adquiere un nombre y su unidad. Los americanos reciben su gentilicio desde fuera y no por sus tradiciones y linajes. Los habitantes de esta región del mundo se unifican a partir de un proyecto ajeno, el español. España como "dueña" de estas tierras unió a los pueblos americanos a través de la imposición de su cultura, religión, moral, etcétera, pero también a partir del proyecto de la mercantilización de sus productos naturales y explotación de sus hombres.

     De la conquista a la independencia, y de esta última a la actualidad, han transcurrido 500 años de experiencias históricas lamentables, pero también de grandes logros y, en medio de todo esto, nos siguen urgiendo respuestas que requieren ser contestadas: ¿Es posible la unificación de América Latina y bajo qué condiciones? ¿Cuál es el futuro de nuestra América? Estas cuestiones nos llevan a la necesidad de plantear el futuro de América Latina.

     Es aquí donde la filosofía adquiere un valor incuestionable al hacer tomar conciencia de nuestra situación y de las posibilidades futuras, la cual se adquiere a través de la "conciencia histórica", sólo en la historia se descubre el factum del cambiante mundo humano. Esto lleva a relativizar las verdades y aceptar la pluralidad de éstas y de la realidad. En este sentido la filosofía debe entenderse como una filosofía en la historia, como proceso dialéctico reflexivo y autoconciente de la realidad sociohistórica de América Latina.

     La filosofía no puede reducirse a la construcción de conceptos y categorías de teorías o metateorías, a reflexiones sobre el ser, a aquello que está dentro de sus cánones tradicionales, porque ello sería limitar sus alcances y capacidad explicativa. La filosofía no puede vivir enclaustrada en sus viejos y deteriorados límites, sino que requiere "airearse", aceptar que su método debe ser riguroso, sin que por ello se cancele la incidencia en el proceso de reflexión de las ciencias sociales y naturales; la aceptación de que toda filosofía está penetrada por la ideología a pesar de su supuesta incontaminación de la realidad. Porque al hombre, cuando razona o actúa racionalmente, no es posible colocarlo por encima de la época como cree el racionalismo, y mucho menos la razón puede ser una facultad inmutable, sin historia, sino que crece y se desarrolla en la historia misma.

     Desde este ámbito de ideas, la pregunta de la posibilidad de una filosofía de la educación en América Latina nos lleva a la aceptación de que toda filosofía debe partir de supuestos, de principios a priori que permitan delimitar el campo de estudio que queremos estudiar. Es necesario definir lo que vamos a entender por educación, la pregunta sobre el supuesto de la definición de educación requiere ser planteada en diversos niveles: el teórico, el político, el social, el histórico, el ideológico, el cultural, para así referir los diversos elementos constitutivos en donde ésta se encuentra inmersa.

II. Educación y Poder

La educación es un factor necesario e importante en el desarrollo social. Sin embargo, por su propio carácter no se reduce a una pura actividad formativa e informativa sino que, en sí misma, conlleva a la transformación del sujeto. De otro modo, puede ser cualquier cosa, pero no es educación.

     El saber, el conocimiento científico de la realidad es una condición que puede propiciar el camino hacia la necesidad de libertad. Libertad que debe ser conocida no sólo teórica sino también prácticamente; empero, de ninguna manera, la teoría deberá ser confundida con la realidad sociohistórica. No debe olvidarse que el conocimiento referido a la realidad, no obstante que no reproduce a ésta, es parte de ella.

    Porque es la síntesis de múltiples determinaciones... unidad de lo diverso punto de partida de la intuición y de la representación.... Método que consiste en elevarse de lo abstracto a lo concreto, de reproducirlo como un concreto espiritual. Pero no es de ningún modo el proceso de formación de lo concreto mismo.... Sino que... es un producto del trabajo de elaboración que transforma intuiciones y representaciones en conceptos.

     Así, pues, el objeto teórico no debe confundirse con el objeto real, puesto que la realidad nunca se nos brinda como dato inmediato sino siempre mediado por distintos factores sociales, políticos, ideológicos y culturales.

     Por lo tanto, podemos decir que no hay fenómenos sociales "puros" sino individuos en una realidad compleja y contradictoria. Realidad que para su conocimiento requiere considerar como uno de sus elementos fundamentales la praxis social total, porque el conocer no es otra cosa que elaborar teóricamente el objeto con base al estudio del objeto real; es, en otros términos, la validación dialéctica entre un sistema proposicional por el que se busca objetivar lo teórico en lo real de un proceso social determinado.

     La educación está inserta dentro de la totalidad real, la cual está determinada o refleja los intereses de la estructura de la sociedad. Más allá de un mero instrumento o aparato de control del Estado, contiene elementos que no se ajustan a esta absoluta y exclusiva determinación. Es incuestionable que el Estado ejerce, para su supervivencia, un control de las instituciones, pero éste no es un sujeto aparte o por encima de la sociedad, sino que es un producto de ella. El Estado, a través de las instituciones pedagógicas, médicas, industriales, penales, de comunicación de masas, etcétera, tiene la cualidad de controlar la casi totalidad del tiempo de los individuos, incluso, la muerte misma. Todo con el propósito de responder a las necesidades del aparato productivo. Dentro de esta complejidad se constituye el poder que se ejerce por medio de las instituciones encaminadas a brindar seguridad y protección por medio de un mecanismo que busca controlar el tiempo de la existencia humana puesto al servicio y las exigencias del mercado de trabajo, es la "transformación del tiempo en tiempo de trabajo".  El Estado es en este sentido una forma especial, temporal y social, en el que todos los individuos están sometidos a una vigilancia permanente. Así pues, los nuevos sistemas de control social establecidos por el poder, los grupos de industriales, los políticos burócratas, son el resultado de una organización autoritaria que tuvo su origen en el siglo XVIII con el nacimiento del capitalismo.

     Repensar el problema de la educación y el poder es descubrir una polivalencia, un ocultamiento y un sincretismo por los cuales se controla la existencia. Se trata no sólo de una apropiación o una explotación de la máxima cantidad de tiempo, sino también de controlar, formar, valorizar, según un determinado sistema, el cuerpo del individuo.  Por la educación se determinan y controlan un sin número de conductas y comportamientos de los sujetos sociales a través del castigo y recompensa clasificando y evaluando al "mejor" y al "peor". Para el cumplimiento de estas funciones de tipo operativo al poder le es imprescindible la ideología, la que en cierta forma puede ser considerada como "el saber de todos los saberes". "Su fin es plegar todo conocimiento a una representación a cuya inmediatez uno no escapa jamás."  Esta totalización es algo natural al poder, lo cual quiere decir que su operatividad tiene una preparación concertada previamente por el aparato ideológico del Estado, lo que implica gobernar, dirigir y dominar. Sin embargo, constituye un conjunto de nociones que han de ser analizadas. Es necesario conocer desde dónde y hasta dónde se ejerce el poder y mediante qué instrumentos, para la vigilancia, coacción y control de los individuos. Es claro que el poder se ejercita de unos hacia otros, no sabemos quién lo tiene exactamente, pero sabemos quién no lo tiene.

     La escuela, instrumento de la educación formalizada constituye una forma de respuestas justificatorias a las innumerables interrogantes que el mismo sistema escolar plantea. Desde aquí unas de las interrogantes centradas serían: ¿a partir de qué principios habrá de enseñarse?, ¿qué debe enseñarse?, ¿esta enseñanza considera a la realidad social en que viven el maestro y el educando? Respuestas de no fácil solución, sin embargo, el que enseña lo hace a partir de un discurso y de un saber que intenta detentar la "verdad", verdad previamente aprobada y codificada, para lograrlo, le son imprescindibles saber y autoridad. Un saber transmitido por el que más "sabe", medio por el cual se conforma la autoridad; no es sino la investidura por la que se manifiesta el discurso que pretende imponerse a través de este poder. Muestra que el poder tiene uno de sus eslabones en la escuela, ya que por ella se hace viable la administración del saber, la que tiene implícita una política de relaciones de dominación de una forma de discurso. En consecuencia, saber y autoridad son inseparables en la escuela, todo el peso del proceso de la educación está a cargo del maestro, y él es el que tiene la absoluta autoridad en el salón de clases. Hay que admitir que el poder produce saber;... que poder y saber se implican directamente el uno al otro; que no existe relación de poder sin constitución correlativa de un campo de saber, ni de saber que no suponga y no constituya al mismo tiempo unas relaciones de poder.

     De tal manera, tanto el sujeto que conoce como los objetos que se conocen están inmersos en las relaciones del poder y del saber. La educación así concebida está conformada por una pedagogía cuyos fines son el reforzamiento de las relaciones del poder. En este sentido podemos afirmar que "la ideología del maestro corresponde a la ideología que lo aliena y se expresa por medio de la transmisión sin conciencia de los fines que persigue. Se trata de un conocimiento para y por los detentadores de las relaciones de poder que desvirtúan la realidad del alumno... El maestro oscila pendularmente entre lo que es y lo que debería ser, entre la realidad y la utopía".  Desde la perspectiva que estamos analizando, el maestro no educa sino que aliena, puesto que se encuentra sumergido en una lógica de la irrealidad y del mito, su tarea consiste en presentar en forma coherente y sistemática aquello que en la existencia real es confuso. La dialéctica relación de saber-poder se inscribe en la misma definición del poder, esto quiere decir que el criterio de conocimiento radica en última instancia en las decisiones del poder. Y en este caso la escuela como instrumento del poder, a través del maestro, regula y establece la formación y conformación de conocimientos y por lo tanto, la fuerza y el afincamiento de la verdad.

     El sistema escolar se regula por una serie de disciplinas regidas por normas; normas, que a decir de Foucault,  a partir del siglo XVIII han sido entregadas a otros poderes, como son el de la ley, el de la palabra, el del texto, el de la tradición. Normar significa en sí mismo establecer roles y papeles de clasificación y distribución jerárquicamente; o sea, el poder de la normalización obliga a la homogeneidad. Así la institución escolar se rige por un conjunto de reglas que sancionan y delimitan los aprendizajes dándose un rol permanente del intercambio de conocimientos, estableciendo la garantía de la relación de enseñanza-aprendizaje y de transmisión de conocimientos entre el maestro y el alumno. En esta relación se presentan como necesarias la aprobación y cualificación de los conocimientos, lo cual se logra por medio del examen, porque éste valida, regula, clasifica y determina el carácter operativo de la enseñanza y el aprendizaje. Sin embargo, el examen no se reduce a la sanción de un aprendizaje, sino que es un factor que prorroga constantemente el poder. "El examen lleva consigo todo un mecanismo que une a cierta forma de ejercicio del poder cierto tipo de formación de poder.”

     Es necesario romper con este círculo vicioso para establecer los lazos que permitan una verdadera comunicación entre el maestro y el alumno, lo cual se puede lograr en la confianza y el reconocimiento de las posibilidades y alcances de cada uno de ellos en la producción de conocimientos. No aceptar nada por establecido donde debe ser cuestionado. Ésta ha de constituir la base de una metodología que aglutine la voluntad de poder, pero no en sentido negativo, sino en el de superación; superación de la ideología alienante que tergiversa los términos de lo real y de lo ficticio, de lo objetivo y de lo fantástico. Es el acercamiento a la verdad para intentar cabalgar por los caminos —más allá de las ficciones— de lo real, es decir, de lo efectivamente real, lo práctico y lo concreto. Es recuperar al hombre para sí y no para la producción y el consumo. Más allá de una escuela que produce individuos  selectivamente "capaces" para ocupar los puestos en el sistema de la producción, bajo un esquema educativo organizado en compartimentos estancos que dificulta el paso de una sección a otra, se debe someter al análisis con espíritu crítico la realidad en la que los hombres viven, descubrir que los datos, las ideas, los conceptos son abstractos en la medida en la que no se empatan con la praxis de la existencia, de la vida. Por lo tanto, la educación es proceso, acción y transformación de la vida real e histórica, en ella deberá estar presente una progresiva y continua reflexión que va más allá de sus propios linderos, "donde la marcha del pensamiento pedagógico no consiste en un ensartamiento de conceptos, sino en movimiento y acción de la inteligencia que se expresa por la práctica educativa y encuentra expresión crítica en el análisis de las circunstancias".  En suma, la educación habrá de constituirse en una relación dialógica, activa y creadora, educación en la confianza y libertad. Definir la educación tanto formal como informal es encaminar los esfuerzos en la conformación de las generaciones futuras profundizando en el conocimiento de la dignidad humana, respetando las individualidades y promoviendo el sentido comunitario. Esto no es otra cosa que romper con los lazos que obstruyen la vocación humana en lo personal y lo comunitario "para construir una realidad más humana y solidaria".

     Así el saber adquiere un carácter de autenticidad porque niega el saber de la dominación y afinca un saber nuevo y humanizado, que para el desarrollo social combina escuela y vida, estudio y trabajo, enseñanza y producción, pero con inteligencia crítica y capacidad creadora, medios que pueden hacer posible la realización de una nueva sociedad, en la que ya no se viva pendiente del poseer y del consumir. Es el proyecto de una sociedad que trata de abolir los sistemas constituidos de servidumbre, el cual considera un compromiso vital luchar por implantar valores cualitativamente diferentes para vina existencia más libre. La educación adquiere así un valor terapéutico "en el sentido de liberar al hombre, por todos los medios disponibles, de una sociedad en la cual será —en algún momento— transformado en bruto.... En este sentido, educación es terapia y toda terapia es teoría y práctica política".  Así, educación y libertad son inseparables, y por lo tanto, no opuestas, sino complementarias, ya que no puede existir una sin la otra, porque por la educación, la opresión y la marginación nos descubren la necesidad de libertad; por ella descubrimos las relaciones de poder y nos ponemos en la vía para transformarlas y ponerlas al servicio de los individuos y no éstos al servicio de ellas. La escuela adquiere un significado diferente al constituirse en "un espacio donde se puede y se debe promover una ardua lucha por la liberación del hombre, siempre y cuando tengamos presente que las alternativas pedagógicas serán liberadoras en la medida en que estén integradas a alternativas más globales",  las del cambio social.

III. Educación liberadora: Desafío de América Latina

Hasta aquí se pudo observar que los llamados métodos educativos, tanto familiares como escolares, tienen en común el de ser opresores. Así lo muestran algunas tendencias, ideas, comportamientos e imágenes, las que llevan de manera implícita o explícita esa situación, la cual tiene por objeto la alienación y el sometimiento, la opresión y la manipulación de los individuos, basados en una "economía política del cuerpo",  desde la que se apela a la docilidad y la sumisión, donde el poder es inmanente y omnipresente, "el poder está en todas partes; no es que lo englobe todo, sino que viene de todas partes".  El poder lo permea todo, los cuerpos de los individuos, los grupos sociales, las instituciones, las relaciones sociales en una sociedad dada.

     La educación como parte de esta situación contiene dentro de sí violencia y opresión, por las que se buscan infundir cierto sentimiento de inferioridad a los que no han sido escolarizados. La escuela se ha convertido en "tabú" intocable que sirve para subvertir el potencial subversivo de la verdadera educación en las sociedades alienadas. Lleva sus bondades a una minoría privilegiada de intelectuales, técnicos, políticos, dejando las migajas de la ficción de una educación obligatoria y gratuita para las masas, que lleva en sus entrañas la marginación, para los peor ubicados, de los beneficios de la riqueza y el poder. Ritualismo de un sistema que hace del conocimiento una mercancía. La escuela en América Latina es una institución que limita, divide y copta la imaginación creativa castrando toda posible iniciativa y espontaneidad. Esto obedece a obvias razones, a la legitimación del ejercicio del poder de los más alfabetizados sobre los que no lo están a través de una ideología que basa sus principios en el supuesto de una curricula, normativización que justifica la pirámide educativa, la cual asigna a cada individuo su nivel de poder, prestigio y recursos. De este modo "el curriculum oculto define y mide lo que es la educación y el nivel de productividad a que tiene derecho el consumidor. Sirve como razón de la creciente correlación entre los trabajos y el privilegio correspondiente,... ritual que puede considerarse como la iniciación oficial a la sociedad moderna, institucionalmente establecida a través de la escuela. El propósito de este ritual es el de esconder a sus participantes las contradicciones entre el mito de una sociedad igualitaria y la realidad consciente de clases que certifica. “Así podemos ver, como escribe Illich, que el poder de la tierra está movido por el engranaje de los educandos. Ello implica que la riqueza en el sistema capitalista se rige en términos de horas de instrucción a lo cual se hermana la capacidad de consumo, creación de una necesidad que en otras circunstancias históricas no hubiese constituido problema para las masas, pero que actualmente en una sociedad de producción y consumo, les provoca frustraciones y fracasos al quedar rezagados detrás de otros en cuanto a escolarización y beneficios. Se observa que al lado de la violencia pedagógica se da una violencia económica. Esto obliga a plantear una pregunta ¿cómo educar y para qué? Lo primero que tenemos que hacer en América Latina es que en todo proyecto educativo deben superarse la discriminación, la exclusión, los aprendizajes impositivos y coaccionados por el conocimiento de la verdadera realidad social y material, dentro de un marco de dialogicidad y comunicación abierta que rompa con el círculo vicioso de saber-poder hacia la conformación de la justicia y libertad, superando los campos de infelicidad y frustración con la finalidad del mejoramiento social e individual del bienestar.

     Debemos insistir en que la educación como aquí la entendemos, no obstante su significado radical, no es la panacea, sino es sólo un instrumento para el cambio social dentro de una sociedad que quiere superar las desigualdades y la violencia estructural e institucionalizada. Por lo tanto, toda lucha que consideremos necesaria en nuestro subcontinente debe radicar en un hecho sencillo: en el de la liberación, pero ésta sólo es posible en la medida que sea liberación de todos, allí donde las condiciones de igualdad sean reales, consecuencia natural de las mismas, porque "la única forma de resistencia a la violencia del sistema será acentuando las perspectivas de una sociedad totalmente nueva y de un hombre completamente cambiado en cuanto a sus maneras de pensar, de amar, de estudiar, de trabajar, de divertirse y aún de morir".  Esto no es sino humanizar y darle sentido humano a la condición humana y, consecuentemente, a la comunidad de los hombres en un proceso de comprensión comunitario. De tal manera, el proyecto educativo debe quitar a lo humano las ataduras ideológicas opresivas y alienantes y ayudarlo a crear la libertad. Con la conciencia clara de que en América Latina todo debe ser cuestionado, y por lo tanto, repensado, propiciando los medios que permitan abrir nuevos umbrales para el conocimiento de la realidad de nuestra América con una conciencia vigilante, atenta y alerta contra cualquier forma de discurso opresor que busque justificar el autoritarismo, la mediocridad y la violencia. Encabalgarse en un proyecto de educación política permanente de los grupos sociales, entendida ésta como proceso de concientización que requiere una formación definida y dedicación y compromiso para realizarlo. Esto sería, en resumen, un auténtico trabajo de educación popular que considera a todos los miembros de la sociedad.

NOTAS

[1] Karl Marx, Introducción general a la crítica de la economía política, 1857, México, Siglo xxi Editores, Cuadernos Pasado y Presente, 1, pp. 51-52.

[1] Cf. Horacio Cerutti G., Hacia una metodología de la historia de las ideas (filosóficas) en América Latina, Guadalajara, Jal., México, Universidad de Guadalajara, 1986.

[1] Cf. Michel Foucault, La verdad y las formas jurídicas, Barcelona, Ed. Gedisa, 1980, pp. 132-133.

[1] Cf. Ibid., pp. 112-114.

[1] Ibid.,p. 133.

[1] Michael Foucault, Las palabras y las cosas, México, Siglo xxi Editores, 1981, p. 236.

[1] Cf. Michel Foucault, Un diálogo sobre el poder y otras conversaciones, Madrid, Ed. Alianza Materiales, 1984, p. 15.

[1] Michel Foucault, Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión, México, Siglo xxi Edi­tores, 1978, p. 34.

[1] Alberto L. Merani, Educación y relaciones de poder, México, Ed. Grijalbo, 1980 (Col. Pedagógica), pp. 34 y 41.

[1] Michel Foucault, op. cit., pp. 188-189.

[1] Ibid.,p. 192.

[1] A. Merani, Op. cít., p. 87.

[1] Rodrigo Larrain Contador, "La educación y el poder", en La Educación, Revista Interamericana de Desarrollo Educativo, núm. 103, 1988, Ed. o.e.a., pp. 43 a 53.

[1] Hebert Marcuse, La sociedad carnívora, ed. cit., p. 59.

[1] Francisco Gutiérrez, Educación como praxis política, México, Siglo xxi Editores,
1985, pp. 156-157

[1] Cf. Michel Foucault, Vigilar..

[1] Michel Foucault, Historia de la sexualidad, 1. Voluntad de saber, México, Siglo xxi Editores, 1985, p. 113.

[1] Ivan Illich, Alternativas, México, Cuadernos de Joaquín Mortiz, 1977,pp. 107,108 y 111.

[1] Julio Barreiro, Violencia y política, México, Siglo xxi Editores, 1974, (Col. Mínima, 42), p 214

1.El presente estudio fue publicado originalmente en  "Filosofía de la educación. Hacia una pedagogia para América  Latina" en Revista Panoramas de Nuestra  América, Nº 7, Ed. CCYDEL, México, 1993  pp.75 - 84. Lo reproducimos en Revista Sociedad Latinoamericana, con la autorización de su autor. 

 

|

Comentarios

Johnny Depp is my idol. such an amazing guy
Responder
well of course, everyone loves to find rich on the other hand not everyone would love to do tough work
Responder
Great news I recently get a hold of your blog and are reading along. I thought I would leave a comment.
Responder
i have so quite a ton of funny bones in myself that is why i would love to be a comedian
Responder
when you have been not eating much fiber, then you will always determine indigestion. so eat quite a large amount of dietary fibers
Responder
FELICIDADES PATRI!!!!Casualmente hoy yo tambien cmlupo anos de blog, dos!!Que haya muchos mas para las dos. Yo desde aqui te sigo. Muaaaaa
Responder

Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS

Comentarios recientes

Cerrar